La ponencia analiza las representaciones del árbol del Gualicho, un algarrobo aislado entre los ríos Negro y Colorado que las poblaciones indígenas de la Patagonia septentrional convirtieron en altar. Los registros de Alcide D’Orbigny (1829) y Charles Darwin (1833) permiten observar que la descripción naturalista de este objeto ritual no fue un acto de observación autónomo: dependió de una confluencia asimétrica de saberes entre el naturalista europeo, el baqueano hispanocriollo y el conocimiento indígena, accesible solo a través de mediadores como la intérprete puelche Lunareja. A partir del cruce de fuentes naturalistas, archivo local del Museo Emma Nozzi (Carmen de Patagones) y bibliografía etnohistórica reciente, la presentación se pregunta por el papel de esos intermediarios invisibilizados en la producción del conocimiento de terreno, por la tensión entre la taxonomía botánica y la agencia ritual que el vegetal tenía dentro del sistema arauco-pampeano de agresión mágica o kalkutun, y por las condiciones materiales y sociales que hicieron posible o distorsionaron el registro de un saber indígena en el marco de una expedición científica.
Palabras clave: naturalistas, Patagonia, gualicho, kalkutun, zona de contacto, saber indígena, mediación cultural.